Un día de aprendizaje electrónico en el centro educativo: la inclusión en la enseñanza del inglés
Resumen
La mayoría de los centros educativos de Estonia ha contratado a un tecnólogo educativo a tiempo completo o parcial. Este estudio de caso ilustra las actividades de una tecnóloga educativa que también imparte clases de inglés en su centro educativo. Como la mayoría de los tecnólogos educativos competentes, también forma parte de la dirección del centro y ayuda en la toma de decisiones del centro que tengan en cuenta la forma en la que la tecnología puede ayudar en diversos procesos. La tecnóloga educativa ayuda a su centro y al profesorado a integrar diferentes aspectos de la tecnología y la pedagogía. Recopila, sistematiza y difunde información sobre las TIC en el centro educativo, organiza diversas formaciones en el ámbito de la tecnología de la información, y ayuda y asesora al profesorado en la creación de objetos digitales de aprendizaje, en la búsqueda y en la implementación de programas informáticos didácticos. En el caso de la escuela Puhja, la tecnóloga educativa también dirige la puesta en marcha de las jornadas de aprendizaje electrónico.

Image: Master Video / Shutterstock.com
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El contexto político
En Estonia, el concepto de competencia del siglo XXI está muy valorado y documentado en el plan de estudios nacional. El sistema educativo hace hincapié en la inclusión de todo el alumnado, en el aprendizaje autónomo y en la motivación y capacidad de aprender, independientemente de la edad y la competencia digital de la ciudadanía.
La escuela Puhja en Tartumaa es relativamente pequeña y está situada en una zona rural a la que acuden todos los niños y niñas del municipio, de unos 13.000 habitantes. Por ello, la escuela tiene que crear un entorno en el que el alumnado con diferentes expectativas, intereses y capacidades reciba apoyo para alcanzar su potencial en cuanto a conocimientos y habilidades. Como escuela asociada al Centro de Innovación Educativa de la Universidad de Tartu, la escuela se ha fijado como objetivo principal crear un entorno en el que el alumnado pueda convertirse en personas abiertas e innovadoras que aprendan a lo largo de la vida. La escuela y la universidad colaboran para desarrollar métodos de enseñanza, así como otros proyectos de investigación y desarrollo.
El centro educativo organiza jornadas escolares de aprendizaje electrónico en las que el alumnado completa sus tareas desde casa. Se utilizan diferentes entornos de aprendizaje electrónico para entregar las tareas y supervisar el aprendizaje del alumnado. Así, durante ese día, el alumnado practica a fondo sus habilidades de aprender a aprender.
El día del aprendizaje electrónico implica que el alumnado recibe una lista de tareas que debe completar por su cuenta durante ese día. Así, la mayoría del alumnado se queda en casa ese día. Las tareas que deben completar durante el día del aprendizaje electrónico se recogen en una página web que permite que el alumnado lleve a cabo un aprendizaje a su propio ritmo y en los momentos que quiera. El alumnado completa las tareas en diferentes entornos y entrega sus trabajos según las instrucciones del profesorado. El profesorado tiene la libertad de poder utilizar el entorno que considere adecuado.
El día del aprendizaje electrónico se celebraba una o dos veces al año antes de la pandemia. La escuela hubiera preferido que fuera más frecuente, pero supone un inconveniente para las familias y requiere una planificación. Durante la pandemia, los días de aprendizaje electrónico no se han celebrado debido a que la escuela ha tenido que pasar a la enseñanza a distancia en muchas ocasiones.
El día del aprendizaje electrónico es para todo el alumnado, al margen de su edad, y se celebra sobre todo al final del curso escolar. Aunque el alumnado de primaria (especialmente el de primer curso) no tiene un desarrollo cognitivo que le permita asumir el mismo nivel de responsabilidad que sus compañeros de más edad, el plan de estudios nacional de preescolar hace hincapié en la iniciativa y en los primeros hábitos de trabajo independiente, para preparar a los niños y niñas para la escuela. Así, la jornada de aprendizaje electrónico tiene un significado diferente para el alumnado de distintos niveles, pero desarrolla sus habilidades para el aprendizaje autónomo.
Hay otros centros educativos que también organizan un día del aprendizaje electrónico. Cualquier centro puede organizar una jornada de este tipo, y es que los centros pueden introducir un día del aprendizaje electrónico si justifican esa necesidad ante el alumnado y las familias. No hay restricciones nacionales que prohíban u obliguen a los centros educativos de Estonia a celebrar este día.
Es importante que la dirección del centro educativo cree un entorno en el que el profesorado sepa que se confía en sus decisiones sobre las estrategias de aprendizaje y que se aprueban los enfoques didácticos innovadores. El centro también cuenta con la infraestructura necesaria (ordenadores, tabletas, pantallas táctiles, robótica, etc.).
La escuela utiliza Stuudium, un sistema de gestión escolar muy utilizado entre los centros educativos de Estonia. Se utiliza para introducir las calificaciones, ofrecer instrucciones y deberes y para comunicarse con las familias, entre otras cosas (también e-Kool, que ofreció una suscripción gratuita durante el periodo de la Covid-19). En general, el 99,8 % del alumnado de Estonia dispone de este tipo de plataforma.
El profesorado necesita un nivel medio de competencia digital para poder gestionar las actividades de una jornada de aprendizaje electrónico. La preparación podría llevar mucho tiempo, ya que todos los materiales se crean desde cero, pero es posible adaptarlos también al futuro alumnado.
El alumnado al completo, al margen de los problemas de aprendizaje que pueda tener (por ejemplo, dificultades de lectura) o de la falta de automotivación, debe participar de forma activa y alcanzar sus objetivos de aprendizaje mediante la personalización, la adaptación y el apoyo del profesorado. Sin embargo, es importante que este apoyo se centre en la creación de un entorno en el que el alumnado pueda poner en práctica sus habilidades y conocimientos al máximo. El alumnado no tiene que tener la impresión de que no puede completar la tarea sin ayuda.
El ejemplo ilustra una actividad diseñada para la jornada de aprendizaje electrónico. El profesor compartió las tareas a través de un sitio de Google. Sin embargo, es posible entregar las tareas a través de cualquier sistema de gestión del aprendizaje o plataforma de comunicación.
En primer lugar, se pidió al alumnado que escribiera lo que esperaba de la actividad en una nube de palabras. A continuación, completaron un cuestionario de autoevaluación para activar los conocimientos previos. Después, completaron otros cuestionarios para practicar el vocabulario y vieron vídeos interactivos. Por último, en parejas, crearon una grabación de audio de un diálogo en inglés. Por ejemplo, una tarea consistía en que uno de los interlocutores solicitara indicaciones para llegar a un lugar determinado y que la otra persona se las diera. Se pidió al alumnado que añadiese efectos sonoros al archivo de audio y que los mezclase en el audio. Por último, los compañeros evaluaron todos los archivos de audio.
Para que el proceso de aprendizaje siga su curso, el profesorado debe primero definir con claridad los pasos de la actividad (preguntas de por qué, qué, cómo). Solo entonces el profesorado podrá proporcionar al alumnado un apoyo suficiente, pero que no limite demasiado.
Es posible que el alumnado con necesidades especiales necesite ayuda para comprender la tarea. En ese caso, podría ser útil leer la tarea en voz alta y/o debatir sobre el objetivo de la actividad. También puede ser útil dejar que el alumnado describa el modo en el que entiende la tarea y el resultado antes de empezar. Eso proporcionará información útil sobre el nivel de dificultad y las partes de la tarea que necesitan aclaración.
Es importante dejar un tiempo adecuado para ofrecer retroalimentación. La retroalimentación no solo debe centrarse en el resultado específico (aprendizaje de nuevas palabras), sino también en las estrategias de aprendizaje que el alumnado ha seleccionado (por ejemplo, la gestión del tiempo, la división de las tareas en grupos).
Como las tareas requieren una autonomía a lo largo del proceso y que se establezcan objetivos para lograr el objetivo final, el alumnado debe tener algunas habilidades de aprendizaje autónomo y su auto-motivación debe ser bastante alta. Sin embargo, también es importante tener en cuenta que se aceptan errores a lo largo del proceso de aprendizaje. De hecho, analizar los errores es una valiosa habilidad que hay que aprender para el aprendizaje autónomo. La necesidad de mejorar la capacidad de motivarse a sí mismo es también un aspecto importante que se aprende con la actividad.
Investigación: normalizar los errores
La investigación subraya la importancia de la inclusión y la normalización de los errores que se cometen en el aula. Steuer, Rosentritt-Brunn y Dresel (2013) llevaron a cabo un estudio con 1.116 estudiantes en 56 aulas de matemáticas de centros de educación secundaria de Alemania. Descubrieron que en las aulas que se percibían como «amigables con los errores» (frente a las aulas «no amigables con los errores») el alumnado se esforzaba más y se autorregulaba más. Es decir, el alumnado era más propenso a regular mejor su propio aprendizaje si se informaba de que estaba bien cometer errores en clase, si su profesor no respondía de forma negativa a los errores y si se debatía en clase sobre los errores para ayudar al alumnado a aprender mejor.
Del mismo modo, Soncini, Metteucci y Butera (2020) llevaron a cabo un experimento (diseño de investigación pre-post) sobre las estrategias de gestión de errores del profesorado (de apoyo frente a neutras) con una clase ficticia con 108 estudiantes de quinto de primaria. Los investigadores descubrieron que el profesorado del aula con estrategia «de apoyo» pudo crear un entorno amigable con los errores. También descubrieron que, en el aula neutral, el alumnado expresaba una mayor ansiedad.
Conclusiones
Las actividades de la jornada escolar del aprendizaje electrónico suponen un cambio en las relaciones entre docente y estudiante: el profesorado transfiere una gran parte de la responsabilidad del resultado al alumnado. El profesorado no es el único responsable, sino que es un trabajo colaborativo, en el que tanto el profesorado como el alumnado se implican por igual. Esto requiere la confianza del profesorado y la voluntad de "dejarse llevar", renunciando a la microgestión del proceso.
El alumnado está más motivado porque la actividad le da la oportunidad de autoevaluar su aprendizaje y de trabajar de forma continua para mejorar sus habilidades y conocimientos.
Como el proceso de aprendizaje no está relacionado con un lugar o un momento específico, el alumnado puede desarrollar su habilidad para gestionar el tiempo. El alumnado también trabaja en grupo, y eso mejora su habilidad para trabajar en equipo.
El profesorado necesita apoyo para implementar y mejorar su competencia digital y para que se anime a diseñar y poner en práctica actividades como esta. Este apoyo lo puede brindar un responsable de las TIC del centro educativo o algún docente de TIC. Más del 50 % de los centros educativos de Estonia ha contratado a un tecnólogo educativo a tiempo parcial o completo para que ayude a tender un puente entre la tecnología y la pedagogía.
El profesorado necesita apoyo para cumplir las nuevas expectativas, pero también necesita más oportunidades para compartir ideas, pensamientos, materiales y buenas prácticas, a ser posible mediante plataformas digitales que permitan el intercambio. Es importante crear un entorno abierto para que el profesorado comparta materiales e ideas. La disponibilidad y el intercambio deben ser la actitud general del profesorado.
La oportunidad de llevar a cabo una jornada escolar diferente (por ejemplo, un día de aprendizaje electrónico, como es el caso de esta actividad) debería incluirse en el plan de estudios del centro educativo, de modo que todas las partes implicadas (familias, alumnado, municipalidad) estén informadas y sepan lo que les espera.
Es importante involucrar a las familias para que conozcan prácticas de aprendizaje menos convencionales y diferentes del tipo de clases en las que el profesorado habla y el alumnado escucha. En este caso, las explicaciones sobre las actividades didácticas y los resultados esperados al final del trimestre se comparten con las familias a través de un sistema de evaluación digital, Stuudium, que también les permite ver las opiniones del alumnado.
Por último, el profesorado debe estar dispuesto a ver el proceso de aprendizaje como una cooperación entre docente y estudiante, en la que el alumnado, y no el profesorado, es el responsable del resultado. Los recursos digitales que se utilizan son herramientas para desarrollar esta actitud, no un fin en sí mismo.
Los centros educativos pueden implementar un día de aprendizaje electrónico como prueba mediante la reserva de algunos días por semestre para que el alumnado se quede en casa. Estos días pueden contar como días normales de asistencia a clase. Si los centros educativos reservan unos pocos días, al menos al principio, el profesorado puede seguir avanzando con facilidad en el plan de estudios. El alumnado tendría la oportunidad de practicar el aprendizaje autónomo, mientras que el profesorado puede probar nuevas prácticas.